Una pequeña pieza capaz de revelar un sorprendente conocimiento del cielo. Este fragmento de reloj solar romano, hallado durante las excavaciones del Teatro de Caesaraugusta, formaba parte de un sofisticado instrumento esférico diseñado para medir el paso del tiempo mediante el movimiento de la sombra del Sol.
Aunque apenas mide 9,5 × 7,9 × 5 centímetros, conserva varias líneas grabadas que correspondían a las horas y al recorrido anual del Sol. El reloj completo habría contado con trece líneas horarias y referencias a los equinoccios y los solsticios, por lo que permitía conocer no solo la hora, sino también el momento aproximado del año. Los mayores eruditos y algunos aficionados consideran que en esta época no se había descubierto la relación entre la latitud del lugar y los relojes de sol; es un descubrimiento de aproximadamente el siglo XIII en la zona Siria-Irak-Irán y existe constancia de que se aplicase en un reloj de la Mezquita de Damasco de ese siglo.
Actualmente puede contemplarse en el Museo del Teatro de Caesaraugusta, un espacio que permite descubrir uno de los mayores teatros de la Hispania romana y acercarse a la vida cotidiana, la ciencia y los espectáculos de la antigua Zaragoza.

