Puede traducirse como «Que la hora sea la mejor para todos», una invitación a contemplar el paso del tiempo con serenidad. La pieza también conserva la firma de su autor —J. A. Ros fecit MMX—, donde el número romano MMX corresponde al año 2010.
Más que un instrumento para medir las horas, Abrazo del tiempo transforma la luz del Sol en una experiencia artística. Sus superficies metálicas reflejan el cielo y cambian de aspecto a lo largo del día, integrando ciencia y creatividad en uno de los espacios deportivos históricos de Zaragoza.

