En el entorno del barrio de Delicias, el IES Félix de Azara conserva un interesante ejemplo de cómo la astronomía y las matemáticas pueden integrarse en la arquitectura cotidiana. Su reloj de sol transforma uno de los muros del centro educativo en un instrumento capaz de señalar el paso de las horas mediante la sombra proyectada por el Sol.
Se trata de un reloj solar vertical declinante a levante, es decir, diseñado específicamente para una pared orientada hacia el este. El conjunto incorpora un gnomon sujeto mediante dos apoyos, cuya sombra se desplaza sobre las líneas horarias dibujadas en el cuadrante.
Las horas aparecen representadas con números romanos, desde las seis de la mañana —VI— hasta las cinco de la tarde —V—, y el diseño queda delimitado por un característico marco en forma de U. El cuadrante mide aproximadamente 155 centímetros de ancho y 105 centímetros de altura, unas dimensiones que permiten observar con claridad el recorrido de la sombra.
Más allá de su función horaria, este reloj constituye una pequeña muestra de patrimonio científico integrada en un espacio educativo. Su contemplación permite comprender de manera sencilla cómo la orientación de los edificios, la geometría y el movimiento aparente del Sol se combinan para medir el tiempo sin mecanismos ni electricidad.

